I. El diagnóstico: de la fuerza de la unidad a la balcanización programada
Durante siglos, el continente europeo ha sido el motor científico, cultural, filosófico y jurídico del mundo. Sin embargo, la historia de Europa ha estado marcada por una trágica paradoja: una inmensa capacidad creadora sistemáticamente debilitada por enfrentamientos fratricidas, guerras civiles europeas y divisiones artificiales.
En el escenario global del siglo XXI, la fragmentación de Europa no es casual. Es el resultado de una estrategia deliberada de balcanización promovida y fomentada por potencias y competidores geopolíticos externos a los que aterra la perspectiva de una Europa fuerte, soberana y verdaderamente unida. Una Europa dividida es vulnerable, dependiente e irrelevante; una Europa unida en su diversidad es imbatible.
Nuestra formación nace para romper definitivamente con esta dinámica de enfrentamiento y decadencia. Frente a la burocracia paralizante y la ingeniería social que asfixia a las naciones, proclamamos la necesidad de volver al tronco común que nos dio origen para liberar todo el potencial de nuestro continente.
II. El tronco común: la Civilización Cristiana y las raíces de Europa
Omnia Europa se fundamenta en el reconocimiento orgánico e histórico de la Civilización Cristiana como el pilar, tronco y matriz compartida de los 50 países europeos.
El cristianismo, en fructífera síntesis con el pensamiento griego y el derecho romano, definió la identidad de Europa:
La inviolable dignidad de la persona
El principio moral supremo que establece la libertad humana y los derechos individuales frente a cualquier tiranía o colectivismo estatal.
El abanico de tradiciones
La fe y la cultura compartidas que hermanan a los pueblos católicos, protestantes y ortodoxos, uniendo la Europa occidental, central y oriental en una sola comunidad de destino civilizatoria.
El espíritu de verdad y razón
La base ética que permitió el nacimiento de la ciencia moderna, las universidades, la libre iniciativa y el florecimiento de las artes.
III. La complementariedad geopolítica: la energía de la unión
Europa no es una masa homogénea ni un superestado burocrático; es una sinfonía de naciones soberanas donde cada actor aporta una excelencia única e insustituible. La verdadera fuerza geopolítica de Europa reside en la complementariedad armónica de sus regiones:
Unir estos vectores en una alianza estratégica respetuosa con cada soberanía convierte a Europa en la primera potencia global en recursos, tecnología, cultura y calidad de vida.
Europa del Este, incluidas Rusia y Ucrania
La inmensa despensa continental, garante de las materias primas, los recursos energéticos, la profundidad estratégica y la fortaleza territorial.
Centroeuropa
El corazón industrial, la precisión científica y la vanguardia tecnológica.
El Sur Hispano, Lusitano, Itálico y Helénico
España, Portugal, Italia y Grecia: la cuna de la civilización, el derecho, el pensamiento clásico, el patrimonio monumental y el arte de vivir.
Escandinavia y el Norte
El dominio del diseño, la sostenibilidad aplicada, la innovación digital y la eficiencia institucional.
IV. Ideario libertario y líneas de acción política
Defensa de la libertad individual y de la propiedad
Rechazamos el peso asfixiante del hiperestatismo y la burocracia centralizada. Defendemos la libertad de mercado, una fiscalidad reducida y justa, la libre iniciativa y la drástica simplificación de regulaciones para devolver la prosperidad y el dinamismo económico a los ciudadanos.
Soberanía nacional y cooperación voluntaria
Respetamos de forma escrupulosa la independencia, las fronteras e identidades de las 50 naciones europeas. Promovemos una alianza confederativa y geopolítica basada en acuerdos voluntarios de libre comercio, defensa mutua, innovación e infraestructuras, no en dictados supranacionales.
Fortalecimiento de la familia y las comunidades naturales
La familia y las comunidades locales son la célula primaria de solidaridad, transmisión moral y cohesión social. Protegemos su autonomía frente a adoctrinamientos o injerencias estatales.
V. Ámbito de actuación: los 50 estados europeos
Omnia Europa se constituye como una fuerza política global presente en la totalidad del espacio geográfico y civilizatorio europeo:
Europa Occidental y Meridional
España, Portugal, Francia, Italia, Grecia, Andorra, Mónaco, San Marino, Ciudad del Vaticano, Malta y Chipre.
Europa Central y del Norte
Alemania, Austria, Suiza, Liechtenstein, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia.
Europa Oriental y del Báltico
Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Letonia, Estonia, Rumanía y Bulgaria.
Suroeste de Europa y Balcanes
Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Albania y Kosovo.
Europa del Este y espacio euroasiático continental
Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán —parte europea— y Turquía —Tracia europea—.
Unidad, Libertad y Civilización.
Omnia Europa
Recursos descargables
Las versiones oficiales descargables del manifiesto se publicarán cuando estén disponibles.
[Contenido pendiente]
